domingo, 8 de abril de 2007

Capítulo cero

En la modesta mesita de noche de su cuarto la lámpara estaba encendida, al igual que el infaltable abanico tan necesario en aquel paraje tan lejano de Dios y tan cerca del trópico de Cáncer, parafraseando al héroe dictador de otros tiempos. Sobre la cama estaba un ejemplar del best seller La Fortaleza Digital, de Dan Brown, devorado con ansias por su correspondiente lector.

En medio de aquella tenue oscuridad se divisaba la inconfundible luz de una pantalla, ora un televisor, ora una computadora laptop marca Toshiba. El resplandor de la pantalla se reflejaba en unos lentes para leer. Si tuviéramos la posibilidad de descifrar a través de dichas lentes el mensaje encriptado de dicho resplandor, no veríamos más que manchas difusas en una orgía de bits. Pero… se alcanza a distinguir algo como un mensaje comprensible para el ojo humano que reza lo siguiente:

“Su solicitud de trabajo ha sido aceptada. Repórtese en el área de Humanidades el próximo 30 de los corrientes, sito en Alcalde esquina con Guanajuato, con el Ing. Alva. Departamento de Recursos Humanos de la Universidad de Guadalajara”.

Era media noche, y esa noticia generó en su lector un leve aullido casi orgásmico de felicidad.¿Qué pasará de ahora en adelante? Se preguntaba a sí mismo aquel simio con aspecto humano de melena ensortijada, ojos cafes y pensamiento disperso en aquella danza de caracteres alfanuméricos. A nuestro transnochado ser esa felicidad le duraría hasta el partido de México contra la república del Congo, donde el popular Tri sería humillado por su similar africano, en partido programado dentro de las Olimpiadas de Beijing.

miércoles, 28 de marzo de 2007

Introducción

Debo confesar que, a pesar de tener una preferencia irresistible por la escritura, pocas o muy raras veces viene a mí un chispazo de lucidez que me permita crear una obra de tal extensión como la que actualmente tienes en tus manos. Para ser exactos, han sido siete años de sequía creativa, de no ser por el hecho de tener que escribir cuentos y/o relatos destinados a la acreditación de alguna materia de aquellas conocidas vulgarmente como “de relleno”, y por motivos de ocio no hacer nada más que poemas, que aderezarán durante todo el relato la experiencia sensitiva del lector.

De acuerdo a Alvin Toffler, la historia económica del planeta contempla tres hitos u “olas”, de acuerdo a su obra: la “Primera Ola”, marcada por la revolución agrícola y su subsecuente impacto en la transformación del mono en hombre -citando a otro clásico, Frederich Engels-, la “Segunda Ola”, determinada por la revolución industrial y la mecanización del trabajo, y la llamada “Tercera Ola” basada en los nuevos sistemas informáticos y estableciendo una nueva moneda de cambio en el poder financiero: la información y el conocimiento.

En este contexto, cabe preguntarse ¿cómo ha ido evolucionando el conocimiento y la concepción del mundo a lo largo de las generaciones?; así, nos encontramos ante un caldo de cultivo donde convergen conceptos tales como Dios, alma, existencia, conocimiento, método, sistema de organización, etcétera. Para intentar dilucidar dichos conceptos, el hombre comenzó a indagar, a pensar y a reflexionar. Así surge la madre de todas las ciencias: la filosofía.

Empero, en un ambiente donde parecen imperar los valores monetarios y la acumulación de capitales, dicha tarea puede antojarse como una perdida de tiempo, sólo por el simple hecho de que no es “redituable” económicamente. Pese a ello, aun queda un núcleo de seres pensantes que tratan de descifrar quienes somos, a qué venimos, por que existimos.

Pongo un ejemplo burdo. En estos momentos estoy viendo un partido de futbol; en este instante me pregunto: ¿Cómo llega la señal del televisor a mis ojos? ¿Cual es el mecanismo “oculto” que hace que los jugadores se muevan tras el balón?, y voy más lejos: ¿Cómo evolucionaron los estertores del locutor comparados con los sonidos guturales de nuestros ancestros?. Estas y muchas más incógnitas nos son aclaradas por la ciencia, cuyos hilos evanescentes de manera inevitable nos conducen al pensamiento filosófico que permitió su planteamiento.

Para finalizar, cabe señalar que esta obra no trata de ser una burda copia del Mundo de Sofía que, dicho sea de paso, se convirtió en fuente de inspiración para el modesto guiñapo de letras que ves ante tus ojos-, sino que intenta exponer una teoría muy personal del autor: todos los seres humanos, independientemente de su condición tienen un filósofo por dentro, sólo es cuestion de cuestionarse a si mismo para resucitarle.

Todos los que escribimos somos ladrones de ideas y palabras; Muchos piden como rescate una remuneración económica o la satisfacción de intereses ególatras. Yo solo pido a cambio tu atención.

Homero Francisco

La Paz, Baja California Sur, 28 de marzo de 2007.